La conspiración de las formas


[A propósito de “Majestad, etc.” de Oscar Steimberg]* por Maximiliano Crespi


La figura del mapa que traza la exploración no se superpone con el territorio. No podría hacerlo de ningún modo. Es, por decirlo de algún modo, tan inestable como el mapa de las dunas en el desierto. El recorrido que supone es aleatorio, pero no es caprichoso: se despliega más a través de las formas que de las figuras de la violencia, sobre todo porque son ellas las que trastornan la previsibilidad del tema: si el Poder (con mayúsculas) es la figura ciega en que se inscribe el monopolio de la violencia, la potencia (evitamos a través del rodeo nietzscheano la necesidad de insistir unas minúsculas al poder) es esa fuerza reactiva, esa conspiración de las formas que en el poema señalan un Afuera que el Poder intenta conjurar en esa forma de la violencia que es su silencio.

Su Majestad no responde a los súbditos. No habla cuando se le pide una voz. No se pronuncia cuando se le exige un pronunciamiento. Falta donde se la reclama; se presenta ahí donde menos se la espera. He ahí su arbitrariedad o, más exactamente, la razón de su soberanía. La propiedad de la ciudad se ejecuta en ese silencio que es emblema. A Su Majestad no puede exigírsele la palabra y obtener su pronunciamiento porque su soberanía se nutre de su potencia de hacer silencio. Ahí se juega su propiedad sobre la ciudad: en que, siendo ella misma el núcleo duro de la cultura, se impone como naturaleza. Del Poder suele decirse: es natural que calle.

Que la propiedad tenga razón es la razón misma de la propiedad. La razón monolítica, vertical de la soberanía es ese silencio impenetrable para la voz del que ose interrogarla. La palabra que hacia su silencio se dirige no retorna más que en su propio eco como imposibilidad de la demanda.

El rodeo paradójico de lo Cómico, sin embargo, desplaza la interrogación hacia el gesto que se inscribe un paso más acá de toda comunicación. El humor arrastra la palabra y el silencio hacia zonas en que lo que “Es” se agita ante Su Majestad. El humor es esa potencia a través de la cual el silencio y la palabra se dan en la forma fantasmática de figuras suspendidas.




Por un lado, podría suponerse que esa soberanía de la palabra que llega en los años 70 es una consecuencia directa de la atención puesta en el psicoanálisis pero, por el otro, hay una tradición literaria, que viene de Mallarmé y serpentea a través de las vanguardias en singulares propuestas narrativas como las de El frasquito de Luis Gusmán, El fiord de Osvaldo Lamborghini, Cuerpo sin Armazón de Oscar Steimberg y que retorna en las propuestas poéticas de Zelarrayán, Perlongher y en el propio Su majestad, etc. de Steimberg.

Majestad, Míster [27], Sucio Rey [29], Kulak [30], Doctor [33], Jefe (chief) [35], Destinateur [36], General [38], Señor [44], Tú [45]: el Poder atraviesa los nombres, motivos, temas; cruza los espacios sociales, los protocolos, los diversos niveles del mismo régimen de verdad en que se naturaliza como tal: es la “tercera, / ausentada persona” [39].

Maiestas [–atis]: Grandeza, superioridad y autoridad sobre los otros. Así reza la primera acepción de “Majestad” en el Diccionario de la Real Academia. (4) Es el Poder declarando su nombradía, su naturaleza y sus facultades en el revés de una amenaza.

Notas

(4) Diccionario de la Lengua Española, Real Academia Española, Vigésima segunda edición.


 

La costurerita es una publicación semestral de el suri porfiado / ediciones
Av. Córdoba 2206, 8º 58. CP 1120 · Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Tel.: (5411) 4951-7956 · revistalacosturerita@gmail.com